ALBERTO AGUIRRE.

En parte por la contingencia sanitaria, pero sobre todo por haber conquistado posiciones legislativas y cargos superiores en la administración federal, Morena se quedó sin dirigentes en el 2019.

La conversión del partido en gobierno ahondó añejas rivalidades en las que participaron aliados entrañables y nuevas adquisiciones. Todos, con la mira puesta en el 2024. El control de las estructuras partidistas permitirá una selección del candidato presidencial a modo.

La pandemia obligó a la suspensión de las actividades presenciales, pero un cúmulo de impugnaciones frenó la realización del Tercer Congreso Nacional de Morena convocado por la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, para designar al sustituto de YeidckolPolevnsky, quien por la prelación estatutaria, fungió como secretaria general en funciones de presidenta del Comité Ejecutivo Nacional hasta que por mandamiento judicial tuvo que dejar el cargo.

Luján convocó a una sesión extraordinaria que eligió al diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, quien apenas si estuvo unas semanas al frente del partido. Los magistrados electorales definieron sobre el artículo 34 del Estatuto y ordenaron a la elección del presidente y el secretario general del CEN por el método de encuesta. Así Mario Delgado y Citlalli Hernández llegaron a los máximos cargos directivos.

En más de 20 entidades federativas hay delegados en funciones de presidentes estatales de Morena por efectos de la pandemia, pero sobre todo por la racha de triunfos del partido oficialista en las elecciones para renovar gubernaturas.

Para cubrir esas vacantes y afrontar el proceso interno para elegir al candidato presidencial, Delgado y Hernández han convocado a los morenistas para elegir las 32 directivas estatales en una jornada que ocurrirá el primer fin de semana de agosto próximo.

Antes, Morena realizará 300 asambleas para elegir a los 3,000 delegados a su Congreso Nacional “para la unidad y la movilización”, programado para el 15 y 16 de septiembre. Las urnas estarán abiertas para cualquiera que quiera participar en las votaciones de cinco delegados y cinco delegadas en cada uno de los 300 distritos, mismos que simultáneamente congresistas estatales y consejeros del partido.

Tres en uno. En el caso de las elecciones de los 32 comités directivos estatales, las planillas —con siete posiciones disponibles— serán votadas únicamente por los protagonistas del cambio verdadero.

La militancia morenista es, en cualquier caso, un subconjunto de una estructura más amplia: los comités de Protagonistas del Cambio Verdadero para la Defensa de la Cuarta Transformación darán cobijo a los aspirantes a las candidaturas del 2023 y el 2024 que determinen las encuestas.

¿Su mandato? Participar activamente en la defensa del Proyecto Nacional de transformación y combatir “a la reacción conservadora”.

El Congreso morenista será la última oportunidad para Ricardo Monreal, el único aspirante a la candidatura presidencial que abiertamente se ha declarado en contra de las mediciones propuestas por Mario Delgado.

El exgobernador zacatecano, actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, llevaría al cónclave morenista una contrapropuesta: elegir al abanderado oficialista a través de una consulta directa, a población abierta, con debates y precampañas, que Morena encargaría al INE.

Monreal Ávila confía en que participará en el proceso interno. Dentro de dos meses tendrá certeza de lo contrario. Y de que los congresistas de Morena optarán por otras vías.

Por redaccion

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