SERGIO SARMIENTO 

“Fue a pegarle un garrotazoa lo tonto al avispero y eso desatóesta violencia que aún se padece”: Andrés Manuel López Obrador, 2019

La obsesión del presidente López Obrador con Felipe Calderón es sorprendente. El 18 de junio de 2021, cuando se le preguntó quién era el responsable del colapso de la Línea 12 del Metro, respondió: “No sé, eso lo tiene que resolver la Fiscalía, porque si nos vamos a la responsabilidad política podría decir: ¿Quién era el Presidente en ese entonces?”. Sin embargo, la única participación del gobierno de Calderón en la Línea 12 del Metro capitalino fue aportar recursos a Marcelo Ebrard.

El actual régimen está utilizando uno de los principios de la propaganda de Joseph Goebbels: individualizar al adversario, convertirlo en un solo enemigo. Calderón representa así para los propagandistas todo lo malo de los gobiernos anteriores; Enrique Peña Nieto ni siquiera se menciona. Epigmenio Ibarra, uno de los principales propagandistas del régimen, ha señalado en repetidas ocasiones: “Tras cometer fraude electoral, Felipe Calderón simuló una ‘guerra’ al narco y lanzó el ejército a las calles para ‘exterminar al enemigo’. Se multiplicaron la violencia y los asesinatos; se fortaleció el crimen organizado. Un baño de sangre cubrió al país”.

Calderón fortaleció la participación del Ejército y la Marina en la lucha contra el narco, pero las Fuerzas Armadas habían actuado como policías desde los ochenta. El 6 de noviembre de 1984, recordemos, el Ejército tomó el rancho El Búfalo de Rafael Caro Quintero en Allende, Chihuahua, donde destruyó un enorme plantío de marihuana.

Los operativos conjuntos con los militares empezaron en 2006 en Michoacán, al inicio del gobierno de Calderón, pero la violencia databa de antes. El 16 de septiembre de 2005 el secretario de Seguridad del estado, Rogelio Zarazúa Ortega, fue asesinado junto con dos escoltas. El gobernador Lázaro Cárdenas Batel afirmó: “El crimen organizado ha declarado la guerra al gobierno”. En 2006 hubo 661 homicidios dolosos en el estado, 37 de mandos policiales; 17 cabezas humanas fueron recogidas de calles y establecimientos.

Cárdenas Batel del PRD fue a visitar al panista Calderón, también michoacano, cuando era Presidente electo para pedir ayuda. De esa petición surgió el Operativo Michoacán. A Epigmenio Ibarra no le costará trabajo verificarlo: Cárdenas Batel es hoy coordinador de Asesores de AMLO.

Los operativos fueron un fracaso. La “guerra contra las drogas”, expresión que Calderón rechazaba, produjo detenciones, pero no bajó el tráfico ni el consumo de drogas. Sí llevó, en cambio, a un incremento enorme de la violencia. El propio Presidente lo entendió al final de su mandato. El 26 de agosto de 2011, tras la quema del Casino Royal de Monterrey, declaró: Si los estadounidenses “están decididos y resignados a consumir drogas, [que] busquen entonces alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales”. El 26 de septiembre de 2012 propuso a la Asamblea General de las Naciones Unidas que hiciera “una valoración profunda de los alcances y los límites del actual enfoque prohibicionista en materia de drogas”.

Los homicidios dolosos crecieron fuertemente de 2008 a 2011; bajaron de 2012 a 2015, pero volvieron a subir hasta 2020. Las cifras se han estabilizado y empezado a bajar; pero, aun así, los casi 120 mil homicidios dolosos en tres años y medio de gobierno de López Obrador son más que todos los de Calderón.

Pretender que un mandatario que dejó el gobierno hace una década es responsable de todos los males actuales es una simplificación propagandística. Calderón cometió errores, muchos, pero el Presidente hoy es responsable de los suyos.

MILITARES

Los simpatizantes de la 4T cuestionan la militarización de Calderón en los operativos conjuntos. Lo curioso es que el actual gobierno ha puesto toda la seguridad en manos de militares.

Por redaccion

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